Cuerdas, de Pedro Solís García, mejor cortometraje de animación en
los Goya. Una historia conmovedora, triste o bonita, según se mire, pero desde
luego realista, en la que una niña es capaz de regalar altas dosis de
estimulación, amistad, solidaridad, felicidad y vida a un niño, por desgracia,
con muchas limitaciones que le han llevado a la soledad. Un caso de
resiliencia y un elogio a la Educación Especial, sin la cual, la vida de
estas personas sería mucho más complicada.
Hay
cuerdas que no atan, sino que liberan.
Cuerdas que devuelven la vida a niños que, injustamente se ven limitados en su
camino. Cuerdas que profesores,
compañeros, Estado y ciudadanos deberíamos ofrecerles cada día.
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